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2 años de Rocket League

Parece mentira que ya hayan pasado dos años desde que se lanzara casi sin hacer ruido Rocket League, un curioso juego de coches saltarines que juegan al fútbol con una pelota gigante. Pasado todo este tiempo, todavía es uno de los juegos más vendidos cada mes, cuenta con una comunidad numerosa y fiel, y ha […]

Parece mentira que ya hayan pasado dos años desde que se lanzara casi sin hacer ruido Rocket League, un curioso juego de coches saltarines que juegan al fútbol con una pelota gigante. Pasado todo este tiempo, todavía es uno de los juegos más vendidos cada mes, cuenta con una comunidad numerosa y fiel, y ha adquirido bastante importancia en el terreno de los e-sports.

Curiosamente, Rocket League no es el primer juego de su saga, sino que es la secuela de Supersonic Acrobatic Rocket-Powered Battle-Cars, el cual salió para PlayStation3 en 2008 y que apenas tuvo repercusión, a pesar de ser prácticamente idéntico al juego que nos ocupa hoy. Es lo que tienen los insondables mundos del gaming.

A pesar de tener un precio bastante bajo, entre 20 y 30 euros dependiendo de la plataforma, en estos dos años la desarrolladora encargada del título  (Psyonix) nos ha ido dando una gran cantidad de contenido extra mediante actualizaciones gratuitas, como por ejemplo estadios, coches, ítems de personalización de diferentes sagas (batman, hot wheels, regreso al futuro), etc, siendo los más importantes los nuevos modos de juego.

En un principio sólo podíamos jugar a fútbol, en partidos 1vs1, 2vs2, 3vs3 y 4vs4, pero pronto tuvimos el modo Día Nevado, en el cual jugamos al hockey con una pastilla en lugar de un balón. Dicha pastilla apenas se levanta del suelo y modifica la jugabilidad en cierta medida, haciendo mucho más útil la habilidad de correr por las paredes.

Posteriormente pudimos disfrutar del modo Baloncesto, en el que las porterías se sustituyen por canastas y el juego aéreo se vuelve mucho más importante. Casi al mismo tiempo tuvimos el modo Rocket Labs, en el que podemos jugar al fútbol en diferentes escenarios con curiosas formas que se alejan del típico terreno de juego rectangular. Así, teníamos uno redondo, otro con dos porterías por campo, otro con pilares en el centro, y más que fueron llegando periódicamente.

Un tiempo después llegó el modo Rumble, en el que los partidos adquieren una nueva dimensión con el uso de power ups: podemos desde lanzar puñetazos con un guante de boxeo gigante, congelar a un enemigo, o hacer que a nuestro coche le crezcan unos pinchos que hagan que la pelota se nos quede pegada, entre muchos otros.

El último modo que se añadió mediante actualización gratuita fue Dropshot, en el que el objetivo no es meter el balón en una portería, sino hacer que bote en el suelo del campo rival, abriendo así un agujero por el que posteriormente tenemos que conseguir que pase la pelota, consiguiendo así anotar. Al igual que el de baloncesto, es un modo muy aéreo, lo cual se le da fatal a cierta gente como el que firma este artículo, y muerde el polvo más a menudo de lo habitual.

Con motivo del segundo aniversario del juego, se ha añadido un nuevo estadio, dos nuevos coches, 18 nuevas canciones, y la posibilidad de personalizar nuevos elementos, como las explosiones que ocurren cada vez que alguien mete un gol. Para mucha gente ha sido una actualización bastante decepcionante, ya que era de esperar algún nuevo modo de juego. Eso sí, no nos podemos quejar teniendo en cuenta con lo que empezamos, y lo que tenemos ahora.

En definitiva, es un placer poder decir que esta vez sí ha cuajado la idea de Psyonix, y que los partidos de fútbol con coches gozan de muy buena salud. Los amantes de los juegos diferentes no se lo pueden perder, ya que aunque no te gusten los juegos de conducción o los de fútbol, se ha conseguido un curioso equilibrio que puede atraer a todo tipo de gente. Además, si se juega con amigos, la diversión y los piques se disparan a cotas inimaginables.

Así que ya sabéis, si este verano estáis aburridos y no sabéis a qué jugar, dadle una oportunidad a este título y cuando os hayáis dado cuenta, habrán pasado cientos de horas y vuestras obligaciones habrán sido totalmente desatendidas. ¡A disfrutar!

  1. Mis dieses al comentario de arriba. Rocket League es una muestra de como un concepto básico llevado con mimo puede convertirse en algo tremendamente adictivo.

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