5 juegos con un mensaje anti-nuclear

Tal día como hoy, un 6 de agosto de 1945, sesenta y seis mil vidas se extinguieron en una fracción de segundo al detonar la bomba Little Boy sobre la Ciudad de Hiroshima. Practicamente todo en un radio de 1.6 kilómetros bajo el epicentro de la explosión quedó completamente destruído. Este horror dejó marcada a la humanidad para siempre, y supuso el inicio de una escalada armamentística que solo ha hecho patente la demencia antinatural del empleo de las armas nucleares. Los video juegos, como otro medio más de expresión del ser humano, también han dado voz en varias ocasiones a las protestas contra esta locura. Hoy, repasamos algunos juegos que contienen un marcado mensaje anti-nuclear.

Saga Metal Gear Solid (Konami, 1987-2015)

Los juegos de infiltración táctica de Hideo Kojima tienen un fuerte mensaje sobre la negatividad de la guerra y la demencia desproporcionada del desarrollo y uso de armas nucleares. En Metal Gear Solid se nos contaba lo incomprensiblemente lento del proceso de desarme nuclear, y nos detallaba cuantas cabezas nucleares quedan aún en el mundo, en Metal Gear Solid 3 vamos a plena guerra fría y vemos la locura nuclear tan bien reflejada en películas como Dr. Strangelove. En Metal Gear Solid V Snake es arrastrado a la perdición por sumirse él mismo en una escalada nuclear, quedando tanto su espíritu como el de todos sus hombres destrozado para siempre.

Saga Fallout (Bethesda Softworks, 1997-2015)

La serie de juegos de rol nos muestra (de manera altamente ficcional) el terrible escenario que se encontrarían los supervivientes a una guerra nuclear: una tierra marchita, en la que todo está arrasado y apenas quedan recursos para sobrevivir entre sus eriales baldíos, sus ruinas, y con apenas agua, contaminada además por la radiación. La desolación viene a demostrarnos que tras el espantoso ruido de la explosión, solo puede quedar el silencio que acompaña a la muerte.

Trinity (Infocom, 1986)

Esta aventura de texto nos lleva a un horroroso viaje a través de portales que nos llevan a los escenarios de varias explosiones nucleares, de los cuales escaparemos momentos antes de la detonación fatal. Entre otros, el jugador “visita” el atolón Eniwetok en 1950, el primer test nuclear soviético en Siberia en 1949 (la bomba RDS-1), Nagasaki en 1945, y el infame test Trinity en Nevada en 1945.

DEFCOM (Introversion Software, 2006)

Ya antes de empezar a jugar, la web de los desarrodores nos pone en situación: “Es la guerra Termonuclear Mundial, y nadie gana. Pero quizás (solo quizás) puedas perder los menos posible”.
“DEFCOM, Everybody Dies” nos muestra la locura inherente al empleo de armas nucleares desde la fría esterilidad de las pantallas de la sala de mando del NORAD. Inspirado fuertemente en la película “Juegos de Guerra” (cinta de la cual hablaremos en breve), en el juego seremos testigos de la escalofriante manera en la que el mundo podría terminar, con las principales ciudades destruidas en cuestión de segundos.

Missile Command (Atari, 1980)

Ya vimos a John Connor jugando a este título clásico en aquella galería arcade.
En el juego, tenemos que intentar, mediante nuestro escudo anti-misiles, de evitar que los ICBM del enemigo impacten contra nuestras bases y poblaciones. Puede que este juego sea la mayor metáfora anti-nuclear de todos los juegos de esta lista, porque, no importa lo mucho que lo intentemos, no hay manera posible de ganar. Al final, el juego acabará con una enorme explosión estroboscópica que lo devora todo.

Y es así, con las ominosas palabras THE END de la pantalla de fin de juego de Missile Command, que terminamos con nuestro repaso por algunos de los juegos que han intentado hacernos recapacitar sobre un camino tomado por el hombre que, a menos que se abandone, solo puede acabar de una manera posible para los bandos implicados: Destrucción Mutua Asegurada, Mutual Assured Destrución, o, por sus siglas, MAD: la locura inherente al empleo de un arma de consecuencias inenarrables.

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Lazaro

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