ANÁLISIS

Análisis: Shadow of the Tomb Raider

Lara vuelve en una aventura muy destacable y completa en todo los aspectos, aun pecando de falta de innovación.

Eidos Montreal ha cogido la franquicia que hace unos años resucitó Crystal Dynamics para crear el tercer Tomb Raider que pone cierre a la trilogía que recibimos hace unos años, ya por el final de la pasada generación de consolas, para dar el salto a una versión mejorada en PlayStation 4. Shadow of the Tomb Raider ha sabido recoger toda la esencia de las dos entregas previas intentando dotarle de un pequeño toque de personalidad propio para ofrecer un producto sin duda excelente pero que adolece de falta de originalidad.

En esta ocasión, Lara continuará con su lucha contra la Trinidad, la malvada sociedad a la que intenta arrebatar el control de una serie de reliquias que le podrían permitir dominar el mundo. Sin quererlo, Lara desatará un apocalipsis y se verá obligada a remediarlo explorando antiguas civilizaciones incas.

Sin duda, uno de los aspectos más reseñables en los que esta trilogía se apoya es su jugabilidad, ofreciéndonos un mundo semiabierto en el que, a pesar de tener una serie de zonas cerradas, podemos acceder a ellas libremente para completar diversas tareas que nos permitan mejorar nuestro equipo y dándonos una sensación de mundo abierto similar al que hemos visto en otras franquicias como Dark Souls.

El buen hacer de Crystal Dynamics se nota en toda la saga (aún cuando en esta última entrega, elaborada por Eidos Montreal, ejerzan solo labores de apoyo), otorgándonos un juego excelente que no para de hacernos pensar en cuáles podrían ser las posibilidades de resucitar su saga más icónica, Legacy of Kain, puesto que la jugabilidad recuerda más a los excelentes juegos de PlayStation y PlayStation 2 en lugar de a unos Tomb Raider más clásicos. Además, siguen continuando con un papel de una Lara ahora desexualizada intentando generar un personaje mucho más interesante y redondo.

Dato curioso es que en esta tercera entrega tenemos un flashback de la niñez de Lara, recurso más que habitual en las terceras entregas de sagas de exploradores.

El apartado sonoro es bastante correcto y tiene un muy buen doblaje al castellano. La música, si bien acompaña, no es especialmente reseñable pero ofrece un conjunto bastante bueno.

Uno de los puntos fuertes de esta última entrega se apoya en los cimientos que ya estableció Rise of the Tomb Raider, que es un apartado gráfico excelente en 4K para PlayStation 4 Pro. Y sin duda podemos observar una gran atención al detalle y unos entornos totalmente fotorealistas siendo cualquiera de los momentos en los que nos queramos parar a mirar digno de cualquier foto de los paisajes tropicales más hermosos.

Una curiosidad es que el juego nos ha introducido algunas palabras del quechua, que por alguna extraña razón Lara puede entender perfectamente a pesar de que lo tienes que ir aprendiendo a lo largo del juego buscándolo en determinadas estelas incas; sin embargo los propios incas entienden el inglés de Lara perfectamente.

El aspecto artístico está algo menos trabajado y todo recuerda a cualquier exploración genérica por el mundo del Amazonas.
En esta ocasión se ha compensado bastante el combate contra los enemigos, ya que en juegos anteriores era bastante fácil. En muchas ocasiones ir a por ellos directamente con tus armas y borrarlos del mapa con un montón de cargadores y balas era lo habitual. Sin embargo, esta vez no es la opción más recomendable, puesto que Lara está menos sobrepotenciada que antes. El sigilo es la opción más acertada de cara a acabar con los enemigos, y además se ha fomentado bastante a través de la ocultación en sitios cubiertos de barro, lo que da una sensación muy parecida a la de escenas en las que Schwarzenegger hace lo mismo en Predator.

En general se trata de un juego excelente que tenemos que entender en su contexto. Probablemente, la segunda entrega sea la que más nos sorprendió debido al salto que daba en relación a todos los buenos aspectos jugables que el primero estableció. De cara a un entorno propio de la actual generación de consolas, este pone un gran broche de oro a la trilogía sin convertirse en nada innovador pero respetando totalmente la fórmula anterior.
Un producto sin duda excelente que carece de esa falta de creatividad. Sin embargo, tanto si sois fans de la exploradora británica, como si simplemente queréis probar un muy buen juego de aventuras, es una compra más que recomendable de cara a estas navidades.

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