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Disfrutando de las superbikes con Moto Racer 2

Este pasado fín de semana se celebró el mundial de Superbikes en el circuito de Laguna Seca. El mismo circuito y su celebérrimo sacacorchos, esa chicane en cuesta de alta dificultad técnica, hacen aparición en su infinidad de títulos. Sin embargo, las superbikes en sí mismas no se prodigan tanto como otras vertientes de los […]

Este pasado fín de semana se celebró el mundial de Superbikes en el circuito de Laguna Seca. El mismo circuito y su celebérrimo sacacorchos, esa chicane en cuesta de alta dificultad técnica, hacen aparición en su infinidad de títulos. Sin embargo, las superbikes en sí mismas no se prodigan tanto como otras vertientes de los deportes del mundo del motor. Qué mejor manera de saciar nuestras ansias de velocidad sobre dos ruedas que con el excelente arcade de Delphine Softeware de 1998.

Moto Racer 2 era la secuela del celebrado título para PSX, y conservaba y refinaba la fórmula del anterior: carreras arcade sobre motos con límite de tiempo y escenarios preciosistas, ofreciendo dos vertientes a elegir entre superbikes y motos de trial, estando los circuitos de las primeras más centrados en la velocidad, y los de las segundas en las cuestas y acrobacias.

Al contrario que otros títulos similares de la época, como el ilustre ManxTT, hay aquí cierta sensación de peso en las motos que hace que tengamos una mayor ilusión de control sobre las mismas, aunque si bien en el título de Sega no se nos penalizaban los impactos contra las paredes del circuito (esto es, más alla de la reducción de velocidad), en el juego distribuido por Electronic Arts podíamos dar con nuestros huesos en el suelo si rozábamos los laterales a demasiada velocidad, o si ejecutábamos una acrobacia en el momento inoportuno.

Y es que la característica estrella de Moto Racer es que con nuestras superbikes podíamos hacer en cualquier momento un “caballito”, el cual, violando todas las leyes de la física, nos servía de “turbo” y nos daba un impulso de velocidad extra. En el caso de las carreras de cross, servía para ejecutar una acrobacia sobre la moto. Todos estos movimientos se podían llevar a cabo en cualquiera de los varios puntos de vista a nuestra disposición.

El juego contaba con un editor de circuitos, con el cual, siempre escogiendo de entre 4 temáticas disponibles, teníamos juego para rato incluso después de haber acabado con todos los que el título nos ofrecía.
Esta oferta de contenido estaba arropada por un apartado sonoro en el que las motos rugían con furia, y un comentarista nos jaleaba con casi el mismo entusiasmo lisérgico del locutor del primer Ridge Racer. Este buen rollo se trasladaba a una simpática y cañera banda sonora, la cual, al venir incluida como pistas en el CD, permitía escucharlas en cuanlquier reproductor como si de un album se tratase.

El juego contó con un competente port a windows. Si queréis pasar un buen rato entre gasolina y acrobacias sobre dos ruedas, no dudéis en echarle un vistazo a este simpático título.

  1. El 2 no pude probarlo, pero tenía el 1 y le eché una innumerable cantidad de horas…

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