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El coche rojo

Con motivo de una visita de Dani-sensei, y tras una visita al centro comercial, finalmente me animé a echarle el guante al Grand Theft Auto V. Procesos de instalación y actualización aparte, al cabo de un tiempo, Franklin (mi personaje) estaba acompañando a un amigo a casa de alguien que les debía una importante cantidad […]

Con motivo de una visita de Dani-sensei, y tras una visita al centro comercial, finalmente me animé a echarle el guante al Grand Theft Auto V. Procesos de instalación y actualización aparte, al cabo de un tiempo, Franklin (mi personaje) estaba acompañando a un amigo a casa de alguien que les debía una importante cantidad de dinero. ¿La idea? cobrarselo en especie robándo la pareja de caros deportivos aparcados en la puerta, uno blanco y otro rojo. El amigo de Franklin me da a elegir “¿Qué coche prefieres?”. Sin dudarlo, dije en voz alta “¡El rojo!”. Dani-sensei esbozó una sonrisa. A todos nos gusta jugar con el coche rojo: nos ha gustado desde siempre.

Hemos tenido coches rojos en los juegos de conducción desde que los circuitos electrónicos han permitido poner color a los sprites que había en pantalla. Uno de los primeros videojuegos de carreras completamente en color, el Monaco GP (Sega, 1979), nos pone a los mandos de un monoplaza rojo.
El Pontiac de Bump and Jump (Data East, 1982), el monoplaza de F1-race (Nintendo, 1984), el Corvette de Road Fighter (Konami, 1984), el buggy de Buggy Challenge (Taito, 1984), el deportivo de Road Blasters (Atari Games, 1987), el simpático RC Pro-Racer AM (Rare, 1987), Rad Racer (Squaresoft, 1987) o Chequered Flag (Konami, 1988)… Hasta el Lotus de la portada de Turbo Sprit (Durell, 1986) era de color rojo aunque la surrealista paleta de colores del Spectrum mostrase el salpicadero en color cian.

El romance de Sega en particular con los coches de ese color se repite en varios de sus excelentes arcades de conducción, además del ya mencionado Monaco GP, están Turbo (1981, pionero en ofrecer una vista en 3ª persona desde detrás del coche) el surrealista juego de laserdisc GP World (1984), o OutRun (1986), clásico seminal del que ya hablamos en su día en el artículo de Cannonbal. Pero no se quedó la cosa ahí: Sega nos puso tras el volante de vehículos rojos en Super Mónaco GP (1989), F1 Exhaust Note (1991) Outrunners (1992), el pionero de las 3d Virtua Racing (1992), o a los mandos del mítico Hornet en su Daytona USA (1994).
Y no solo Sega: Ridge Racer, Cruisin’ USA, Test Drive… ¡Hasta el Kart de Mario es históricamente de ese color!

¿Incluyen los juegos de carreras coches rojos porque a los jugadores nos gustan los vehículos de ese color, o nos gustan los vehículos de ese color porque son buque insignia de innumerables juegos de carreas? ¿El huevo o la gallina? El rojo denota agresividad, atrevimiento y, como todos los niños saben, “el coche rojo corre más”
Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que nos encantan, y mientras los video juegos nos den la opción, un gran número de nosotros seguiremos escogiendo el coche rojo antes que el blanco.

  1. Eso es porque tú también te cogerías el coche rojo (inserte aquí foto de Julio Iglesias) Y LO SABES

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