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Kingdom Come Deliverance y la tontería

Los pequeños detalles, absurdos y no tan absurdos, que le dan vida a este juego

Estos días estoy disfrutando mucho de Kingdom Come Deliverance. La verdad es que es un juego al que le seguía la pista desde sus orígenes ya que siempre he sido un gran apasionado del combate medieval (cuyo campeonato se celebra en Belmonte) y siempre me hubiera gustado una experiencia más inmersiva en este mundo, sin necesidad de elfos y demás (sin ánimo de desmerecerlos, que siempre he disfrutado mucho a su vez de la fantasía épica).
Kingdom Come ofrece una experiencia totalmente diferente, y la verdad es que hay muchos detalles que son geniales, no encuentro mejor manera de definirlo que “literalmente hacía mucho que un RPG no me retrotraía tanto a Oblivion”, pero a su vez tiene su propia personalidad. Sabe reciclar conceptos de muchos juegos y diría que una de sus mejores facetas es el recrear lo fastidiada que estaba la gente en la edad media. Así que sin más, pasaré a comentar algunos de los detalles que más me han gustado del juego:

“¡Qué te pinsho!”

El sistema de combate es un refrito de lo que vimos en For Honor, lo único que aquí establece más direcciones de ataque pero es muy intuitivo, se maneja de vicio y ofrece una experiencia diferente. Los counters están bien llevados aunque a veces se te acaba yendo la pinza y te dedicas a acuchillar gente cuan navajero que la verdad es que va de vicio…

“Yo… No soy muy listo”

Pues como buen hijo de herrero medieval que se tercie, si te dan un libro no tienes mucha idea de qué hacer con él, eso sí siempre puedes encontrar un escribano que pase el tiempo contigo enseñándote. Lo curioso es que hasta te examinará y todo y tu verás cómo poco a poco vas interpretando textos ¡Hasta que te atreves con el Latín! Aquí si has estado atento en Bachillerato puedes hasta hacer trampa… ¡Muaa jua jajajaja!

“¡Aguarl! ¡Aguarrrl!”

Y a su vez como buen hijo de herrero que se tercie… ¡No sabes nadar! Las ordalías medievales donde se obligaba a la gente a cruzar ríos eran tan peligrosas por eso, la mayoría de la población no sabía ni mantenerse a flote.

“¡Qué olor tan delicioso nos has hecho descubrir!”

Otra de las cosas que no se estilaban mucho en la Edad Media era lo de la higiene. “Te has lavado todo lo bien que es posible hacerlo en un pesebre” será una de las frases más recurrentes que encontraréis en el juego y en general iréis despidiendo un hedor que echará atrás a más de uno… Pero os permitirá camuflaros en el campo.

“Fuerza y honor”

El sistema del combate está genial, y acabas inmerso en batallas propias de la edad media, que por cierto como bien se refleja en el juego no solían tener tantos combatientes como el cine nos suele hacer creer. Lo guay es que en mitad de las mismas puedes ir a por los enemigos de frente como un valeros guerrero o… en mitad de la marabunta ir por detrás, estacazo en las costillas, y salir corriendo como un verdadero guerrero medieval, todo muy heroico.

“Y un poquito de perejil”

La interfaz del juego para buscar recetas de alquimia es estupenda, literalmente acabas manejando los fogones con todo tipo de componentes que acabas hirviendo durante tiempos concretos. Al final te dan ganas de encorvarte y reír cuan bruja de Blancanieves.

“Un arma noble, para tiempos más civilizados”

Las armas se ensucian con sangre, se degradan, se mellan y pierden el filo, por lo cual hay que usar la fragua del herrero para repararlas poniendo especial cuidado para no dejarlas romas.

“Quequé está guuuurdu”

En el juego normalmente la gente acaba famélica intentando luchar por un mendrugo que llevarse a la boca (los cuales por cierto se pudren y se ponen malos), pero si te pasas de comer acabas literalmente poniéndote gorrino. Aparece un icono de un cerdo junto a la vida y tienes que esperar a hacer la digestión porque comer demasiado merma tus atributos.

“No entiendo cómo buscan a Dios en el Seminario”

Por último un consejo personal (posible spoiler) en el juego acabaréis teniendo la opción de iros de farra (o no) con un cura del que os hacéis amigos. En serio… Idos de farra.

Todo esto solo son nimiedades, lo mejor es que experimentéis el juego por vosotros mismos. Al final, es tan inmersivo… ¡Tiene tantas chorradas que acabas perdonándole los innumerables glitches para disfrutar de una de las mejores experiencias personales evah!

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