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Más gráficos no significa mejores gráficos: Final Fantasy X HD

Torciendo el gesto

final fantasy X comparacion

La imagen que encabeza este texto me recuerda a un artículo de un libro de bellas artes que leí hace tiempo. Se titulaba “La Diferencia de un Milímetro” y en él se explicaba cómo a la hora de dibujar rostros, el no respetar las proporciones hasta el más mínimo detalle puede causar que el trabajo resultante no sepa plasmar los rasgos del rostro original. Como ejemplo mostraban dos dibujos de Winston Churchill: En el de la izquierda, se veía claramente que era él. En el de la derecha, diferentes variaciones apenas perceptibles hacían que el hombre del dibujo no fuese Churchill, sino un tipo que se le parecía.
De igual forma, en la imagen de la izquierda tenemos a la Yuna original, mientras que en la imagen de la derecha, correspondiente al remaster de Final Fantasy X, la chica sin clavículas, de mirada inexpresiva, gesto desaborido y un indicio de ojeras no es Yuna, sino alguien que se le parece, una imitadora.

La gente se ha deshecho en alabanzas ante el remaster de Final Fantasy X y X-2, disponible ya en todas las plataformas imaginables. Sin embargo yo desaconsejo vehementemente experimentar el juego con esta versión, al menos la primera vez. Ya que si bien en general tiene algunos aspectos mejorados con respecto al original (sobre todo en lo tocante a texturas del escenario y presentación de la interfaz), la gente de Virtuous (la empresa china a la que fué externalizado el remaster) cometió el error de retocar los rostros originales, sustituyendolos por modelados nuevos que, aunque cuenten con más polígonos y texturas a mayor resolución que los originales, pecan de irreales, genéricos, con un rigging insuficiente que los deja inexpresivos, y con texturas planas carentes del volumen y detalle originales.
Esto, en el remaster de un juego que abanderó el empleo de las expresiones faciales, es un gravísimo problema, como se apreciará en las siguientes imágenes.

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En la escena que corresponde a esta imagen en el juego original Tidus está visiblemente preocupado, en el nuevo su cara está tan petrificada que parece que un súcubo le haya robado el alma. ¿A dónde narices mira? Porque a Auron no. Además, el nuevo modelado excesivamente aplastado del pelo, acompañado de un texturado plano y carente de contraste, restan volumen y espectacularidad a un peinado que resulta mucho más vistoso en el juego de PS2.

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En el original Yuna está genuinamente pensativa y preocupada, entrevera los ojos y lleva hacia atrás las comisuras de la boca. en la versión remasterizada es incapaz de exteriorizar emoción alguna. ¿Y qué demonios le pasa en la mano? Esos tendones y la posición de los nudillos son a todas luces imposibles, a la par que innecesarios. También resulta irónico que se hayan invertido tantos polígonos en suavizar el pelo, pero el tocado que cuelga sobre el hombro siga siendo un solo polígono con un mapa de opacidad (lo que es ahora más patente gracias a la nueva textura).

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Otro ejemplo perfecto de no basta con aplicar texturas de alta resolución si estas no están suficientemente trabajadas: El Seymour original cuenta con volumen en las vetas azules que le recorren el rostro, en el nacimiento del cabello, los mechones del mismo, y su mirada emana humanidad y malevolencia a partes iguales, está tan bien conseguida que bien podría pasar por una FMV. El del remaster tiene un estilo cartoon más propio de la franquicia Kingdom Hearts que le priva de todo realismo, sin volumen ni contraste, las vetas de la cara no transmiten relieve alguno, y el modelado de los ojos carece de la sutileza y verosimilitud originales.

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La mejor para el final: Wakka en el juego original era expresivo, pero a la vez joven y relativamente normal. El rostro descompuesto del nuevo Wakka se parece más a Tokoro Tennosuke sufriendo un colapso mental. ¿Por qué su mirada está muerta? ¿Por qué parece un hombre de treinta y tantos en vez de un chaval de 23 (la edad que se supone tiene en el juego)?

Final Fantasy X supuso en su día un hito porque pasamos, en apenas un par de años, de muñequitos de 32 bits sin rostro esculpido, que debían mover la cabeza de arriba a abajo y hacer una serie de ademanes exagerados para poder transmitir lo que pretendían exteriorizar, a personajes a los cuales bastaba con mirarles al rostro para saber qué se les pasaba por la cabeza, desterrando así el uso de FMV en pos de escenas en tiempo real, salvo para las secuencias más ambiciosas. Para esto, el juego original contaba con unos modelados que apostaban por el realismo en su dirección artística, y que aún a día de hoy son envidiables, mientras que el remaster fracasa estrepitosamente a este respecto. Y es una pena, porque si alguien jugase a este título por primera vez empleando estas nuevas versiones, será incapaz de comprender el enorme salto cualitativo que este juego supuso.

Habida cuenta de la ubicuidad de las copias físicas del original de PS2, y que es perfectamente emulable en altas resoluciones incluso en ordenadores muy humildes, no puedo sino recomendar a cualquiera que desée experimentar el juego por vez primera que busque el juego de PlayStation 2, y aproveche esta versión remasterizada para revisitarlo, o para disfrutar de su segunda parte, que no se ve tan afectada por estos problemas, en parte por ser una secuela de bajo presupuesto, con menos escenas y personajes con animaciones faciales, y de tono más colorido y desenfadado.

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