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Parodius: celebrando el día del orgullo friki con el shooter más bizarro

Hoy, 25 de mayo, es el día del orgullo friki. Una fecha en la que exhibir sin pudor ni vergüenza nuestra afición por los cómics, las series, el manga, la ciencia ficción, los videojuegos… No se nos ocurre mejor manera de celebrarlo que con la serie de juegos más bizarra, desconcertante, ecléctica, altamente wtf y, […]

Hoy, 25 de mayo, es el día del orgullo friki. Una fecha en la que exhibir sin pudor ni vergüenza nuestra afición por los cómics, las series, el manga, la ciencia ficción, los videojuegos…
No se nos ocurre mejor manera de celebrarlo que con la serie de juegos más bizarra, desconcertante, ecléctica, altamente wtf y, en definitiva, friki: la saga de shooters Parodius de Konami.

La franquicia nació en 1987 como una parodia literal del archiconocido shooter de la compañía: Gradius. El primer juego cogía la base del shooter espacial, incluyendo la tabla de power-ups acumulables en la parte de abajo de la pantalla, y sustituía la ambientación original por una mezcolanza de enemigos y sprites de otros juegos de la empresa. Así, podíamos escoger entre la nave Vic Viper, un pulpo, un caballero volante… para enfrentarse contra toda clase de adversarios inesperados, con la premisa de que no podían ser naves espaciales. Sin embargo, este primer intento no se distanciaba tanto de propuestas más serias de la época que también apostaban por la variedad de enemigos y la no convencionalidad, como pudiera ser Space Harrier (Sega, 1985), un juego que tenía ya en sus misma pantalla de inicio un mamut cíclope.

Sin embargo, tras este tímido comienzo, las secuelas apostaron por una identidad propia, aumentando el nivel de locura OVER 9000 y resultando en un lisérgico festival de desmadre y colorines en el que todo es posible. Esto se hace especialmente patente en los jefes de final de fase, algunos de los cuales pueden llegar a ser enormes (ocupando incluso más de una pantalla), que no responden a ningún criterio y siempre pillan al jugador desprevenido. Es francamente difícil describir la sensación que provocan solo con palabras, pero podéis haceros a la idea en el siguiente video:

Dentro del alucinógeno desfile de enemigos, a los gatos que son submarinos volantes se suman colegialas encerradas dentro de burbujas tóxicas,  sostenes asesinos, o una corista gigante de Las Vegas como la del video de arriba, amén de otros disparates extremos que no queremos desvelaros, ya que parte de la gracia consiste en el shock inicial de encontrarse con la siguiente paranoia parida por la febril mente de los desaroladores. Por si fuera poco, navegaremos por este mar de demencia manejando “héroes” tan poco convencionales como un cerdito pirata, un pingüino volador, una conejita de playboy o un hombrecito azúl que cabalga sobe un avión de papel.
Y todo esto no es exclusivo de una entrega concreta: todas las secuelas se rigen por este patrón de excentricidad extrema, así que cualquiera que escojáis es una garantía de ojos como platos y risas cada cinco segundos.

La música tampoco se queda atrás, con un tono entre desenfadado y la extravagancia más absoluta. Ni siquiera los títulos escapan del absurdo, con disparates como “¡Es Parodius! -Del mito a la risa-” (1990, arcade), “El último Parodius ~En busca de la gloria pasada~” (1994, arcade), cuando directamente no nos encontramos con “Sexy Parodius” (1996, arcade, PSX, Saturn, PSP), un título cuyo guión (¡sí! ¡tiene argumento!) nos explica que el pulpo Takosuke ha abierto una agencia para resolver los problemas de cada cliente. Problemas que hacen que cada misión parezca una apología de las drogas.

Todo esto no quiere decir que la jugabilidad no esté cuidada, y que los juegos no sean divertidos y con una curva de dificultad bien ajustada y diseñada, resultando suficientemente desafiantes sin llegar a la frustración innecesaria. Además, todos, sin excepción (salvo versiones para consolas portátiles por motivos obvios) se pueden jugar a dobles con un segundo jugador, de modo que ya tenéis la excusa perfecta para celebrar vuestro frikismo con un amigo, con la serie más geek, nerd, WTF y psicotrópica que ha dado el mundo de los videojuegos.

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