ANÁLISIS

Resident Evil: Vendetta. “The Boys Are Back In Town”

Hoy se lanza en nuestro país el Blu Ray de Resident Evil: Vendetta, el último largometraje de animación, que (, en teoría,) sirve de puente entre las entregas sexta y séptima de la saga de juegos de terror parida por Capcom. Sí obstante, mientras que la última iteración jugable era un título que se marcaba […]

Hoy se lanza en nuestro país el Blu Ray de Resident Evil: Vendetta, el último largometraje de animación, que (, en teoría,) sirve de puente entre las entregas sexta y séptima de la saga de juegos de terror parida por Capcom. Sí obstante, mientras que la última iteración jugable era un título que se marcaba como propósito ser una especie de rebooth de la fórmula, con un argumento y personajes que apenas tienen relación con títulos anteriores (y hasta eso se pone en entredicho), algo celebrado por mucha gente pero que decepcionó ligeramente a algunos fans, esta cinta de animación coge todo lo que consideramos elementos idiosincrásicos de la historia de la serie, y ofrece a los fans lo que han venido a buscar: referencias, nostalgia de la buena y protagonistas con mucha, mucha chulería.

El argumento nos cuenta la historia de Chris Redfield, que sigue trabajando para la BSAA, una organización parte de la ONU cuya misión es evitar el uso de armas bio-orgánicas, que en esta ocasión intenta poner fín a las tropelías de Glenn Arias, un desquiciado señor de la guerra que se dedica a la venta de un nuevo virus que convierte a la gente (una vez más) en zombies. Sin embargo, el virus de Arias el doblemente peligroso por una razón: sus zombies son capaces de distinguir entre amigo y enemigo, y por lo tanto atacan a objetivos concretos (. Una propiedad que por desgracia no se explota mucho en la película).

Al mismo tiempo, y para tratar de evitar minimizar el daño de futuros ataques por parte de Arias, Rebecca Chambers, que ahora trabaja para la universidad en calidad de doctora experta en virología, intenta sintetizar una vacuna contra la infección. Cuando los esfuerzos de ambos resulten insuficientes, recurrirán a la ayuda del experimentado Leon S. Kennedy, el cual (muy sorprendentemente) se muestra hastiado y preguntandose si su existencia se reduce a un bucle de supervivencia a ataques biológicos.

Sin entrar en muchos más detalles para no destripar nada del argumento, decir que a pesar de que la mano de Takashi Shimizu, director de la saga Ju-On, se deje notar en el diseño de un par de criaturas, el ambiente general de la cinta recuerda incluso más poderosamente a los juegos que en los dos anteriores films de animación: Lejos del horror a la americana estilo “Saw” de Resident Evil VII, aquí hay zombies lentorros, héroes guapérrimos y machotes propios de un anime, mujeres ataviadas en atuendos imprácticos para la lucha, el asalto inicial que ocurre en una mansión cuasi calcada al caserón Spencer de la primera entrega (con escalera imperial en la entrada y todo), los sótanos de la universidad en la que trabaja Rebecca que recuerdan poderosamente a los corredores de la comisaría de Raccoon City… etc.
Rebecca sigue haciendo el mismo gesto de “pulgares arriba”, la indumentaria de los personajes es la habitual (Rebecca vestida de verde y blanco -más tarde con su chaleco-, Leon con su ya icónica chaqueta…) e incluso los guionistas se permiten bromas sobre ello: en un momento dado, y al ver a Chris ataviado con su semptiterno uniforme táctico, Rebecca le pregunta si no debería protegerse al menos con una máscara, en vez de encarar a los infecciosos zombies con lo puesto.

El tono irá derivando cada vez más a la acción conforme avance el argumento, y si bien hay quizás demasiados “momentos Mendoza”, y algunas escenas de acción son tan bombásticas que acaban provocando la carcajada, da gusto ver a Leon y Chris repartir estopa al máximo de su capacidad entre los muertos vivientes: Chris es el tanque, presionando hacia adelante y demostrando que es capaz de ser tan eficiente con un rifle con bayoneta como el mismísimo Marcus Fénix, y Leon es el Porsche: más estilizado y ágil, eliminando enemigos en una impresionante coreografía. ¡Casi dan ganas de coger el mando como si fuese un juego en lugar de un largometraje!

En lo tocante a la calidad técnica, el estudio Marza Animation Plante demuestra mayor maestría que los esfuerzos anteriores de Damnation y Degeneration, con unas expresiones faciales excelentes en la mayoría de los casos, una mayor naturalidad en los gestos (los actores de captura de movimiento se mueven orgánicamente durante sus conversaciones, en vez de quedarse clavados al estilo anime como en las dos cintas anteriores), y una atención sublime por el detalle tanto en personajes como en escenarios y objetos (incluso hay manchas de huellas dactilares en la pantalla de los teléfonos móviles). La acción está siempre bien encuadrada y es fácil de seguir, sin que ello le reste ni un ápice de impacto. Si acaso, quizás los creadores deberían haber empleado algo de bokeh, aberración cromática, o algún otro defecto artificial de lente para desenfocar un poco los fondos, ya que algunas veces se muestra todo (edificios en la lejanía incluidos) demasiado nítido, algo que no ocurriría en la realidad.

En el apartado sonoro tenemos a un Kenji Kawai algo formuláico en comparación con sus esfuerzos anteriores, dando como resultado una banda sonora que, si bien no destaca, acompaña suficientemente.
Si bien la película ha llegado doblada en un correcto castellano, si podéis, a medida de lo posible visionadla en su inglés original. De una parte, por alguna razón en España se ha cambiado de dobladores con respecto a Resident Evil 6 y Damnation, prescindiendo de las voces de Lorenzo Beteta para Leon y Roberto Encinas para Chris, optando por otros actores de doblaje que no dotan a los personajes de la misma gravedad (Chris en particular suena demasiado jóven y agudo para alguien de su corpulencia), mientras que en versión original, no sólo disfrutaremos del retorno de Matthew Mercer y Kevin Dorman, sino que podremos apreciar el excelente trabajo de captura de movimiento facial y sincronización labial.

Si bien Resident Evil Vendetta no añade nada nuevo a la saga, resulta una entretenida entrega cinematográfica, que gracias a su contínua sensación de familiaridad satisfará a los fans de los supervivientes de Racoon City, y entretendrá a los recien llegados con su acción frenética y su incontestable acabado visual.

  1. Razón llevas, el problema principal es que tampoco aporta mucho y parece un recliclado de momentos de los juegos anteriores (algo que se explica por el cambio de equipo), por lo que se hace tan entretenida como innecesaria. Al menos no adolece de los tiempos muertos que tanto se acusaban en las dos anteriores.
    Lo que no se puede negar es que la moto mola un pegote.

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