final fantasy VIII

Final Fantasy VIII: de la importancia de los momentos sobre la historia.

Esta semana hemos asistido al lanzamiento de Final Fantasy XV, tras años de espera y expectativas crecientes. Por el momento las ventas parecen corroborar su éxito comercial, y está contando con una buena acogida crítica (si bien no excelente). A la espera de que se disipe el humo de los cañonazos mediáticos y podamos tener una mejor idea de la opinión del público, hay ya una cosa en la que parece haber consenso: si bien el cuarteto protagonista es simpático, la historia de fondo parece desarrollarse sin que tengamos mucho que ver con ella. Los acontecimientos pasan casi de forma independiente de nuestras acciones, e incluso porciones importantes de información y contexto se han reservado para las dos películas de animación lanzadas paralelamente, esto es, suceden directamente fuera del juego. Esto me hizo pensar en anteriores títulos de la saga, y de cómo la octava entrega, a pesar de generar opiniones muy polarizadas, la recordaba, no tanto por la complejidad de su historia sino por los momentos, las secciones que me ofrecían algo diferente y memorable. Esto, factor redentor de muchos videojuegos, es algo que por desgracia parece haberse perdido en los títulos modernos.