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RetroReview: Indiana Jones y la Tumba del Emperador

¡Fortuna y Gloria, allá voy!

“El regreso de la gran aventura”. Con este eslogan se anunciaba en las carteleras “En Busca del Arca Perdida”, el tributo de Spielberg y Lucas a los seriales sobre cazadores de tesoros enfundados en cazadoras de piloto. La franquicia se convirtió instantáneamente el referente del género, y a día de hoy todos los aficionados al cine tienen muy claro cuáles son los elementos que definen las películas del arqueólogo del fedora y el látigo, cuáles son los ingredientes fundamentales que transmiten la atmósfera Indiana Jones.

En el terreno del videojuego, el primer paso de Indy en el mundo de las 3D que fue “La Máquina Infernal” (juego del que ya hablamos en nuestro anterior artículo) intentó replicar ese feeling, pero la sombra de cierta aristócrata británica resultó ser demasiado alargada, y las influencias jugables de la fórmula Tomb Raider provocaron que muchos aficionados no pudiesen experimentar del todo la sensación Indy.
Por eso, cuando el equipo The Collective encaró el desarrollo del siguiente juego de Indy, se marcó como meta precisamente eso: Intentar lograr que a los mandos el jugador se sintiese en la piel del icónico aventurero. ¿Lo consiguió?

¡Coincidiendo esta semana con el 30 aniversario del estreno en España de “La Última Cruzada”, repasamos Indiana Jones y la Tumba del Emperador!

Una aventura como la de la gran pantalla

De entrada, el juego rezuma el ADN de las películas: Empezamos nuestras andanzas en Ceilán, buscando el ídolo de Kouru Watu, atravesando un templo perdido en la jungla en una sucesión de niveles que, como las películas, nos cuenta la historia introduciéndonos en una aventura que termina pero sirve como introducción a otra que está por comenzar.
Tras estos primeros compases, que hacen las veces de tutorial y nos enseñan lo básico para poder movernos por el entorno y defendernos de los enemigos, pasamos a la historia propiamente dicha, que es una precuela directa de “El Templo Maldito”.

Indiana Jones es contactado por un hombre llamado Kai Ti Chan y su ayudante Mei Ying, para localizar un misterioso artefacto conocido como “El corazón del dragón”, una perla negra de la que se dice otorga a su poseedor poderes ilimitados. Aunque Kai Ti pretende evitar que el corazón caiga en malas manos, a Indy le llama más la atención el lugar donde supuestamente se encuentra: enterrado dentro de la legendaria tumba de Qin Shi Huang, el primer emperador de China (una trama que luego plagiaría descaradamente la película La Momia 3). Ante la perspectiva de convertirse en el hombre que descubra semejante monumento, Indy no duda en lanzarse en una búsqueda que lo llevará por localizaciones tan variadas como Praga, Estambul o Hong Kong en busca de tesoros.

El camino de los puños

Una de las cosas que los fans echaron más de menos en el juego anterior fueron las peleas a puñetazo limpio tan características de los filmes, algo que “La Tumba del Emperador” subsana con creces. El juego se convierte casi en un brawler con algún momento de plataformeo ocasional, pero lo hace con mucha soltura: Indy puede realizar espectaculares combos que propinan una saludable ración de puñetazos a los enemigos, y emplea cualquier objeto del escenario para jugar sucio y decantar la balanza a su favor: botellas, palas, sillas que se rompen con el uso de forma espectacular… cualquier cosa con la que se pueda golpear y fastidiar a nuestros contrincantes.
En ocasiones, también contaremos con la ayuda de Mei Ying, quien demostrará ser excelente en lo tocante a repartir vistosas palizas a los enemigos.

No todo van a ser puñetazos: contamos con nuestro revolver, y también podemos desarmar a nuestros enemigos (a puñetazos o empleando nuestro látigo para hacer que suelten su arma) y hacer uso de metralletas, pistolas… Pero la munición es limitada, por lo que los puños serán nuestro medio principal de lidiar con los enemigos. La gracia está en que nuestros adversarios son capaces de desplegar ese mismo abanico de acciones, y pueden zurrarnos de la misma manera en que nosotros les sacudimos a ellos. Esto sumado a la facilidad para subir y saltar a niveles superiores de la escenografía, hace que las mecánicas recuerden poderosamente a las de títulos más modernos, como los de la saga Uncharted.

 El juego se convierte casi en el opuesto jugable de “Infernal machine”. Así, donde la anterior aventura se centraba en la exploración de enormes espacios tridimensionales, “Emperor’s Tomb” lo apuesta todo al combate: Los niveles son lineales, divididos en pequeñas subsecciones, superadas las cuales tras derrotar a los enemigos se llega a un checkpoint y se carga la siguiente sección. Tal vez gracias a esta limitación en la extensión de los escenarios permite que se muestren, para la época, bien trabajados en lo visual y llenos de detalles, con texturas y paletas de colores muy agradables. Algunos, como ciertas zonas de Praga o Estambul, son aún hoy realmente bonitos y coloridos.
El propio Indy es el que mejor parado sale en esta renovación visual: Mientras que en su anterior juego parecía deslizarse de forma un tanto frágil por el entorno (en comparación con su competidora Lara Croft, que se mostraba más natural en sus movimientos), aquí su nuevo modelado es más corpulento y proporcionado, y las animaciones de lucha ayudan a esa sensación de que los golpes tienen impacto y peso.

“Yo ya he visto esa vidriera, Marcus”

Esta atención al detalle se traslada a constantes guiños a las películas que llegan incluso a convertirse en mecánicas del título. Uno de los más divertidos es que nuestro sombrero tiene un sistema de físicas, y si recibimos un golpe o puñetazo muy severo, se nos caerá de la cabeza, teniendo que ir a recogerlo. A pesar de no ser más que una curiosidad, el forro del interior de la copa del sombrero tiene todo lujo de detalles y, siendo sincero, no sé qué es lo que ocurre si el jugador pasa a otro área diferente habiéndose dejado el sombrero atrás, porque durante mi partida me resultó imposible no ir a recogerlo del suelo, con la misma compulsión que Indiana en las películas se juega la mano o el brazo debajo de puertas trampa para recuperarlo.

Otro momento icónico de los filmes que se convierte en un nivel entero es aquel en el que Indy roba un uniforme alemán para infiltrarse entre las filas del enemigo sin levantar sospechas. Durante este divertido segmento debemos evitar actuar de forma extraña, como desenfundar el arma, manipular interruptores o saltar a alturas superiores  a la vista de nuestros enemigos. Hasta que nos topemos con un oficial de mayor rango que nos reconozca, momento en el que las cosas se pondrán más serias.
Otro pequeño homenaje a los cambios de vestuario de Indy es el nivel de Hong Kong: Jones irá ataviado con el traje blanco con pajarita del principio de “El Templo Maldito” (El cual a su vez era un homenaje al que lleva James Bond en Goldfinger), y al igual que en esa película lo que empieza como una estilosa velada en una elegante sala de fiestas  acabará convirtiéndose en un desmadre de tiros y puñetazos seguido de una persecución sobre ruedas por las pintorescas calles.

“¡Tú mucho trampa, no divertido!”

Por desgracia, no todo iba a ser perfecto, y el juego cuenta con varios puntos flacos, que aunque no pesan más que las virtudes en lo que por otra parte es un título muy notable, son problemas que es necesario señalar.
El primero de ellos, derivado de su propuesta jugable, es la ausencia casi total de puzles, siendo los que hay algo sencillos (que no por ello dejan de ser divertidos), frente a la omnipresencia de las peleas. Como tampoco hay apenas exploración (a excepción de uno o dos niveles más abiertos), los combates pueden llegar a hacerse pesados. Y aunque hay un par de secciones tipo “torreta” (dispara desde una posición fija a todo lo que se mueva) muy espectaculares, se echan de menos más momentos como las fases en vehículos del juego anterior, que hubiesen roto la monotonía.

Pero sin lugar a dudas el mayor defecto del juego es lo mal ajustado de la curva de dificultad: Las primeras secciones del juego, en Ceilán y Praga, son accesibles y amigables. Pero en determinados momentos la dificultad sube de forma inesperada (en cierta guarida china en las montañas, unos guardias armados con lanzas a lo Zhao Yun de Dynasty Warriors hicieron cuasi literálmentre lonchas con mi pobre culo de arqueólogo), para ir seguidos de otros tramos mucho más fáciles.
El diseño tiene a veces muy mala idea: Al contrario que en el título anterior, no se puede guardar en cualquier momento, dependiendo de checkpoints, y hay en ocasiones trampas ocultas que no dan ninguna pista de estar ahí, por lo cual la primera vez caeremos en ellas por fuerza (algo que resulta frustrante porque en otras ocasiones Indy sí que pondrá al jugador en guardia diciendo frases del palo de “algo no me huele bien”, y se podría usar más a menudo) teniendo que repetir secciones enteras. Mención especial a una fase infernal en la que Indy es perseguido por un tanque armado con brazos mecánicos, teniendo que realizar un montón de saltos milimétricos sin tiempo a reaccionar o medir la distancia, mientras que los brazos del vehículo armado se colocan justo en el centro de la pantalla bloquenado la visión de los obstáculos que tenemos por delante.

Uno de esos momentos, quizá el más abstracto, ocurre en una zona del juego con muros invisibles y fosos trampa, porque no somos conscientes de que ya contamos con el objeto para hacerlos visibles en nuestro inventario (y al no saberlo nos vemos obligados a repetir toda una zona de combate hasta volver a llegar porque la primera vez no vimos que se cernían muros invisibles sobre nosotros).
También existe la típica sección de sigilo mal implementado: en una zona en la que Indy no cuenta con un uniforme con el que disfrazarse, tenemos que evitar las rutas y la atención de los guardias. Como quiera que la sutileza no es el fuerte de Indy, que corre como un elefante por una cacharrería, las primeras veces será imposible que los enemigos no den la alarma, apareciendo un número infinito de Nazis con lanzallamas al estilo Wolfenstein que nos dejarán hechos churrasco en cuestión de segundos.

Otro de los puntos negativos es la presentación de las cinemáticas: A pesar de estar bien modelados y texturados, los personajes muestran muy poca animación facial, limitándose a mover la boca sin expresiones y con la mirada vidriosa y perdida. Las animaciones durante estas porciones son también algo robóticas, con movimientos muy lentos y exagerandos de manos, recordando a las de otros juegos licenciados como “The X-Files: Resist or Serve” en los que replicar la interpretación y manerismos de lso actores originales es importante.

Esto se ve agravado en castellano por la forma en la que funciona la sincronización de las animaciones con el diálogo. Al parecer, en lugar de ejecutar una animación pregrabada para toda la escena, el juego ejecuta un movimiento de boca de forma procedural unido a la reproducción de un archivo de audio, e inicia la animación de un personaje con cada frase del mismo. El problema es que estas frases en español no están sincronizadas en duración con las escenas originales, por lo que a veces en el doblaje castellano los personajes se pisan las frases, acaban demasiado pronto o demasiado tarde, y por lo tanto reaccionan a destiempo con la escena y las cuñas musicales (Por ejemplo, en una escena, Indy gritará “¡ah, una serpiente!” y se apartará momentos antes de que la serpiente aparezca). Esto ocurre tanto en la versión de PC como en la de PS2, descartando que se trate de un error al usar el juego en equipos modernos. Aunque tampoco es tan frecuente como para impedir el disfrute de la trama.

Un apartado sonoro de autentico lujo

Por fortuna, el doblaje español es bastante competente, con profesionales de alto nivel como Luis Bajo (voz habitual de Charlie Sheen, o Brian en Padre de Familia) interpretando a Indy, que no por reconocible deja de hacer un trabajo bastante digno, dotando al personaje de su socarronería habitual, Olga Cano (voz del personaje de Pamela Landy en la saga Bourne) como Mei Ying, o un muy acertado Juan Antonio Gálvez (el general Li en Mulan) como Marshal Kai.
El doblaje original, para aquellos que prefieran jugar al título sin parchear, tampoco se queda atrás, con un David Esch que realiza una muy convincente imitación de Harrison Ford.
Los efectos de sonido están al mismo nivel: Golpes, latigazos, puñetazos… recuerdan a los oídos en las películas.
La banda sonora también es digna de admiración, creada en exclusiva para el juego y compuesta por el veterano Clint Bajakian, se adpata a la perfección al universo Indy y redondea con sus acordes orquestales un apartado sonoro excelente.

Por último, hacer una pequeña mención al manual, que podéis (y debéis) consultar aquí y es, con diferencia, el más chulo jamás elaborado para un juego de aventuras: Como si fuese un diario de viaje, cuenta con “notas a mano”, recortes de periódico, cartas, notas, billetes de barco, sellos… El esquema de la consola XBox se presenta como un boceto a mano acompañado de una nota de Marcus, que explica a Indy que sus expertos no han sido capaces de identificar en qué consiste este “sofisticado artefacto”. Un último testigo de la época en que la presentación y los manuales físicos de los videojuegos eran una parte vital de la experiencia. La guinda en el pastel.

Las distintas versiones del juego, a exámen

¿Cómo jugar hoy a Indiana Jones y la Tumba del Emperador? Existen tres versiones del juego, y aunque el jugador no se equivocará con ninguna de ellas, siendo, en esencia, el mismo juego, como es de esperar las versiones de consola tienen limitaciones que la conversión para ordenadores compatibles no arrastra.

La versión de PS2 es la que más pierde, al tener unas texturas muy comprimidas (en la biblioteca de Praga, por ejemplo, los cuadros que adornan las paredes se vuelven irreconocibles conjuntos de píxeles) y el handicap de funcionar a 50 Hz en la versión PAL. Aparte de eso y unos tiempos de carga algo más largos, el juego está íntegro, sin cortes de niveles o zonas, sin que la geometría de los niveles se vea comprometida o recortada.

La versión de XBox es muy digna, mostrando una mayor limpieza de imagen y mejor texturado que la de PS2, además de la ventaja de funcionar a 60Hz. Pero aún queda limitada a los 30 FPS y en formato 4:3.

La versión de PC, a la que pertenecen las capturas de este artículo,ofrece la mejor calidad de imagen y texturas, y la magia de los mods hace posible jugar el título en resoluciones panorámicas HD, eliminar el tope de frames por segundo para jugar a 60 FPS (toda una delicia, parece mentira lo mucho que gana el juego al moverse tan fluído), y el uso de controladores de Xbox One o Xinput compatibles (la opción recomendable por encima del teclado). Podéis apreciar las diferencias en el siguiente video:

Recomendamos la versión de GOG, al estar libre de DRM, disponible aquí a un precio exquisitamente irresistible.
Si tenéis intención de usar mods, es recomendable instalar el juego mediante su instalador descargable, sin usar GOG Galaxy, y usar el acceso directo del juego desde el escritorio en lugar de usar el citado GOG Galaxy, ya que ésta podría causar errores al emplear mods, si bien siempre podéis ejecutar el juego desde su acceso directo dentro de la carpeta de instalación si optáseis por esta vía a pesar de todo.

Utilidades, traduccion al castellano y mods para la versión de PC

En este enlace tenéis una carpeta de dropbox con varias utilidades para el juego, como el parche widescreen (el archivo .7z, con varias opciones de resolución), y parches para usar un mando de Xbox One o compatible XInput (para la versión en inglés).

En este link tenéis la traducción completa al castellano de voces y textos. Todo lo que hay que hacer es copiar y pegar los archivos en la carpeta raíz del juego, sobrescribiendo los antiguos, y el juego se traducirá completamente al español.
Sin embargo, esto solo traducirá los controles del teclado en el tutorial del juego, y se sobrescribirán si se usa el parche de soporte del mando de Xbox One del primer enlace que os hemos proporcionado, así que un servidor se ha tomado la libertad de traducir los archivos de consejos y tutoriales para mandos en el parche del siguiente párrafo.

En este enlace tenéis mi traducción al español del parche de soporte de Xbox One contoller, con íconos de botones de xbox en pantalla y consejos del tutorial traducidos. (Debe aplicarse después del parche de traducción completo; de lo contrario, los textos en los consejos se sobrescribirán con los comandos del teclado). De esta forma, no tendréis problema para disfrutar del tutorial en la lengua de Cervantes, como podéis ver en la siguiente imagen:

Jugar al juego a 60 FPS

Para poder eliminar el tope de 30 FPS de la versión de PC, sólo tenéis que seguir los siguientes pasos:

  1. Id a la carpeta <carpeta de instalación del juego>\GameData\indy\
  2. Abrid el archivo default.cfg con un editor de texto.
  3. Ajustad (o añadid) vsyncinterval:2
  4. Dentro de la misma carpeta, abrid el archivo vars.cfg con un editor de texto.
  5. Cambiad fpsLimit=30 a fpsLimit=60

NOTA: La cifra DEBE ser 60. Los valores por encima de 60 causan bugs en el juego.

A 60 FPS el juego se puede disfrutar de principio a fín. El único problema que me he encontrado es algún momento ocasional en el que Indy se “desliza” al trepar a algunos riscos, pero es algo muy puntual y merece la pena solo por lo bonito que se ve tan fluído.

Sintiendose como Indiana Jones

Indiana Jones y la Tumba del Emperador fue muy bien recibido por la prensa y los aficionados en el momento de su lanzamiento, a pesar de contar con algunos defectos que en opinión del que suscribe estas líneas le impiden convertirse en ese sucesor inolvidable, o la “aventura 3d definitiva de Indy” que algunos proclaman, pero es un juego muy notable y divertido que consigue el propósito con el que está concebido: Hacer que el jugador se sienta en la piel de Indy. Quienes prefieran los mamporros y la acción a la exploración sin duda pasarán un gran rato con él.

Hasta aquí llega nuestro viaje en pos de la tumba de Qin Shi Huang, pero las aventuras virtuales de Indiana Jones no terminan aquí. ¡Volveremos a la caza de tesoros con Indiana Jones y el Cetro de los Reyes!

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