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La inusual filosofía de diseño de GoldenEye: 20 años de genialidad

Ayer fue un día muy especial, un día en el que muchos jugadores sintieron la necesidad de beber martinis con vodka (mezclados, no agitados), conducir coches caros y salvar el mundo escapando de un tren soviético explosivo con ayuda de un reloj láser. ¿La razón? Hace 20 años, un 25 de Agosto, se estrenaba GoldenEye 007 en Nintendo 64, cambiando el panorama de los shooters para siempre con una personalidad única fruto de las ganas de arriesgarse de la gente de Rare. No queríamos limitarnos a dejar una triste nota en el día de su aniversario: el agente secreto más chulo del celuloide se merecía un artículo a la altura de su leyenda. Preparad vuestras licencias para matar y acompañad a Bond, James bond, en esta misión.

Goldeneye Source 5.0: retorno a los orígenes

Comentabamos en otra ocasión cómo en la actualidad el terreno de los shooters online parece haberse abonado con una depauperada cantidad de contenido, ideas recicladas vendidas como novedad a 70 euros la unidad, resultando en un mimetismo de ambientación táctico-futurisca desprovista de toda personalidad, hasta el punto de que resulta complicado identificar algunas de las novedades solo con una captura de pantalla. Ante semejante falta de ideas, decíamos, las alternativas gratuítas se hacen mucho más apetecibles. GoldenEye Source, que lanzó su última actualización a finales del verano de este año, viene a demostrar que, frente al estancamiento de las novedades, las fórmulas de los clásicos siguen siendo válidas, que la cantidad puede comulgar con la calidad, que una identidad y estilo propios pueden marcar una grandísima diferencia, y que hay vida más allá del headshot constante y del casco de Kevlar. Una vida llena de Martinis, casinos y minas detonadas a distancia.

Cuando el digital no es suficiente: de licencias y juegos que no pueden ser relanzados

La gente que aboga por un futuro exlusivamente digital para el mercado de los videojuegos lo vende como una especie de biblioteca de Alejandría en la que, en teoría, se podría acceder a cualquier título subido a la misma a perpetuidad, al estar libre del deterioro y desgaste de un medio físico. Incluso aunque las máquinas cambien, nos decían, siempre se pueden realizar conversiones y relanzamientos en los catálogos online de las nuevas. La dura realidad es que si consultamos las listas de los distintos bazares digitales comprobaremos que cientos de títulos han tenido que ser descatalogados de las listas y ya no están disponibles. Los factores son diversos, pero la mayoría de las veces se debe a licencias sobre propiedades intelectuales que expiran.