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Enviro Bear 2000: Multi-tasking llevado al extremo

Puede que algunos de los lectores recuerden QWOP, el pequeño juego para navegadores en el que había que llevar a un atleta hasta la meta, algo en teoría bastante sencillo de no ser por unos controles de lo más literales que asignaban una tecla a cada sección de las piernas; la falta de control resultante […]

Puede que algunos de los lectores recuerden QWOP, el pequeño juego para navegadores en el que había que llevar a un atleta hasta la meta, algo en teoría bastante sencillo de no ser por unos controles de lo más literales que asignaban una tecla a cada sección de las piernas; la falta de control resultante daba pié a la diversión y al disparate. Enviro Bear 2000: Operation Hibernation juega en la misma liga del disparate instantáneo, pero, paradójicamente, haciendo justo lo contrario: reducir los controles de un juego de “conducción” al mínimo, obligandonos a realizar todas las acciones simultáneas con una sola mano. Si no lo visualizais, imaginad el intentar conducir un coche de cambio manual sin usar las dos manos, ni los pies, teniendo que manipular el volante, los cambios y los pedales exclusivamente con la mano derecha, mientras imprudentemente coméis y tratais de arrojar objetos por la ventanilla, todo a la vez. ¡Ah! Imaginad además que sois un oso pardo.

La (deliciosamente absurda) premisa de Enviro Bear es precísamente esa: ponernos en la piel de un oso que debe comer todo lo que pueda para engordar en tiempo record y buscar una cueva en la que hibernar, un oso que conduce un utilitario naranja.
Todas las acciones, acelerar, girar, frenar, meter marcha atrás, todo lo hacemos con una mano a golpe de ratón, mientras intentamos atravesar lagos y matorrales para que los peces y las bayas se cuelen por las ventanillas y nos los podamos comer.
Evidentemente, no son lo único que entrará por las ventanillas: chocad contra un cerro y el habitáculo se llenará de piedras, llevaos por delante un árbol y el coche se llenará de piñas secas y ramas, y, en el caso de que tuviese una colmena, de abejas que empezarán a revolotear y picaros incesantemente.

Aunque la cosa empieza sencilla, bucólica incluso, al segundo o tercer invierno no será complicado que la situación degenere en caos en cuestión de segundos, mientras vuestro coche se llena de escombros y las raspas de sardinas que ya os habéis comido, no dando abasto para tirarlo todo fuera del coche, comer, y conducir a la vez, por lo que nuestro oso se irá estresando visiblemente, profiriendo gruñidos y con los ojos inyectados en sangre. Acabareis invariablemente chocando contra todo, otros osos en coche incluidos, mientras os veis incapaces de hacer cuatro cosas a la vez y os la pegais contra un pino porque un montón de piedras y piñas secas os han atascado los pedales al estilo del pomelo de Bart Simpson.
En este sentido y de forma hilarantemente involuntaria, el juego viene a demostrar que la conducción y las distracciones al volante son incompatibles de manera mucho más efectiva que cualquier campaña de la DGT.

Pero nada más lejos de la intención del juego, que busca ante todo el ridículo y el desmadre. Volcad, y todo lo que hay dentro del coche volará por el habitáculo (el reloj de la cuenta atrás incluído). Llegado un momento, se nos colará en el coche un tejón furioso que no parará quieto, mordiendolo todo. O el momento estelar: si nos comemos una de las setas alucinógenas del bosque (porque, claro, todas las setas del bosque son alucinógenas sin excepción), el oso empezará, muy literalmente, a flipar en colores, transformandose los gráficos en otros de caracter “hiperrealista”.

Enviro Bear 2000 no deja de ser un disparate que disfrutaréis apenas unos minutos, una chorrada interactiva para divertirse con la broma un rato (y que, al menos en PC, es gratuíta), pero si queréis reiros un rato y no tenéis otras ideas, a buen seguro os arrancará una carcajada que otra.

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