Final fantasy 14 Dad of light: una valoración emotiva sobre los videojuegos

La nueva serie que nos llega desde tierras niponas “Final Fantasy 14: Dad of light” se estrenó hace no mucho en netflix España. A pesar del largo y publicitario nombre, esta serie es corta, tierna y una verdadera joya para los sentidos. El nombre de la serie tiene sentido, sí, pero se podría llamar de cualquier manera y te podría trasmitir exactamente lo mismo. Una verdadera historia agradable y enternecedora para disfrutar en las horas de relax.

Final Fantasy: El recuerdo de un videojuego

La premisa resulta familiar para cualquiera que creció jugando videojuegos con el deseo de que sus padres se unan a nuestra épica partida. Cuando Akio era un niño le encantaban los juegos, pero su padre Hakutaro no compartía la misma pasión, hasta que un día de manera inesperada le compra un juego que sentará los recuerdos mas tiernos de la infancia del joven Akio.

Y no uno cualquiera: Final Fantasy III, para la Famicom.  Uno de los juegos mejor valorados en Japón, con gráficos y banda sonora que permanecerá en la impronta de una generación. Para la opinión de muchos, uno de los clásicos esenciales de la consola, que además cuenta con remake para la consola nintendo DS. Aunque en Europa llegó tarde por desgracia, en Japon fué un éxito tremebundo, tanto es así que incluso un padre firme y de pocas palabras se lo compraría a su hijo.

El joven Akio forja un lazo con su padre emocionalmente distante sobre este juego de rol clásico, un lazo que dura poco cuando Hakutaro convirte su trabajo en su forma de vida. Eso nos lleva a la actualidad, con Akio y Hakutaro todavía incapaces de relacionarse el uno con el otro. Una barrera psicológica en la que Akio continuamente quiere romper por volver a los recuerdos en los que descubrían un juego maravilloso entre los dos.

“Papá de la luz”

Todo cambia cuando Hakutaro, por una razón desconocida, termina con su trabajo dejándolo en casa con mucho tiempo libre y sin nada mejor que hacer. Akio, desconcertado de como su padre decide dejar lo que es su forma de vida de lado, planea una manera de comunicarse con él. Así nace el proyecto “Papá de la luz”: una manera de acercarse a su padre para averiguar el verdadero motivo de su dejadez prematura. De este modo Akio le regala una ps4 y el juego Final Fantasy 14, un MMORPG(siglas de Videojuego de rol multijugador masivo en línea) de mundo abierto. Akio, fingiendo ser una hermosa mujer que se encontrará con su padre en el mundo virtual para vivir nuevas y emocionantes aventuras juntos, con la finalidad de revelar al final del juego quién es realmente.

Es curioso y extraño la parte narrativa dentro del propio juego, pero el encanto del padre lo compensa. Ver a Hakutaro descubrir el mundo de Final Fantasy 14 es una maravilla. La falta de experiencia provoca que todo sea nuevo para él: aprender a moverse, usar habilidades, hablar por el chat del juego… En conjunto da como resultado una sensación entrañable y acogedora que recorre los primeros recuerdos de uno mismo con los videojuegos: buscar como hacer la build para el personaje y querer que sea la más óptima, “farmear” para llegar a tener la armadura mas chula y con las mejores estadísticas, querer tener un avance para que los demás se fijen en ti; son sin ninguna duda, de las mejores experiencias que se puede sentir.

Tras los intentos fallidos delante de un jefe final del nivel, Hakutaro sabe que rendirse no es una opción a pesar de su inexperiencia. Como una persona decidida que es, siempre le da una razón para llegar lo más lejos posible. Hasta que llega al punto de una paradoja personal. ¿Por qué no ponerle el mismo ímpetu en su vida como lo ha hecho en el juego? La respuesta a esta pregunta deberéis descubrirla por vosotros mismos.

La vida de un oficinista japonés

Por otro lado, la vida real de Akio es la de ser un oficinista cualquiera en una empresa de ventas de fotocopiadoras. Hay que admitir que es torpe y a veces no sabe como actuar y, aunque sea una sociedad del otro lado del mundo, llegas a empatizar con él. Su desastrosa forma de ser hará enfurecer a su jefe en más de una ocasión, aunque siempre estará su compañero de trabajo (con bastante más experiencia) para salvarlo del apuro.

oficinista japones

Pero su jefe no sólo está para reñir a Akio, también le obligará a hacer las típicas horas extras “no obligatorias” de Japón e incluso llegará a abusar de él para resolver problemas interpersonales de la empresa con sus trabajadores y trabajadoras. Aquí entra en escena Yokho Shouda, una joven empleada y aplicada compañera que verá a Akio en gran alta estima y la que posiblemente sienta algo más que admiración y respeto, pero Akio tiene en el punto de mira el juego Final Fantasy 14 y su proyecto “Papá de la luz”. El querer acercarse a su padre provoca un distanciamiento en las relaciones sociales que forman parte de su trabajo y vida personal.

Saber engatusar a clientes o resolver problemas familiares serán el trasfondo que gira alrededor de Akio y que trasmitirá a su forma de jugar. De igual manera la rabia y frustración por no poder pasarse el jefe de zona con su padre tendrá repercusión a la hora de afrontar problemas en su día a día. Su clan dentro del mundo virtual se convierte en una especie de terapia en grupo con otras personas a través de sus avatares. Jugadores que no les importa dar sus consejos por puro altruismo y lo que prefieren es crear una comunidad sana en la que todos estén unidos.

Una valoración a los videojuegos

Cuando escuché por primera vez noticias de esta serie, fue automáticamente asociada a una estratagema de marquetin de parte de Square Enix para vender Final Fantasy 14 como “el tipo de juego para toda la familia”. Sin embargo el drama se basa en una historia real de una familia típica, lo que provoca una sensación instantáneamente identificable con uno mismo. Lo más destacado de la serie es la increíble reflexión que se da en los videojuegos a través de Final Fantasy 14. Cada episodio de media hora es principalmente una exploración de cómo los juegos pueden unir a las personas, sin importar su edad y nivel de experiencia.

Casi desde su nacimiento, los videojuegos se han visto como una pérdida de tiempo, pero no tiene sentido esa afirmación si de verdad te diviertes con ellos. Te dan una razón para seguir intentándolo por mucho que fracases, ya sea en forma de vidas extra, en logros o la simple emoción de superar un nivel. No importa la razón para continuar si hace que te diviertas y simplemente disfrutas jugando sin un propósito fijo. Todo forma parte de la experiencia personal de cada uno.

jugando a final fantasy 14

De forma objetiva un juego sólo es una sucesión de scripts o de eventos. Sin embargo las personas asocia esa sucesión de acontecimientos, la música y el apartado artístico a los sentimientos personales de ese momento o de recuerdos pasados. Cada creación le da a cada persona una forma distinta de pensar o actuar y eso es lo que hace verdaderamente especial el mundo de los videojuegos. Un mundo que todos compartimos y nos divertimos, ya sea videojuegos con años a sus espaldas o algunos más actuales.

Serie producida por Netflix y la podeis disfrutar en su plataforma de streaming multimedia.

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Mindjellyfish

1 Comment

  1. Lazaro 08/11/2017 at 9:44 pm #
    ¡Qué cosa más entrañable de serie!

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