Probando Arms

Nintendo parece haberse aficionado a lanzar pruebas online de sus juegos en horarios concretos (ya lo hizo con Splatoon 2 a finales de marzo), optando esta vez por hacerlo con uno de los juegos que más ha anunciado la compañía desde el lanzamiento de Switch: Arms. Aprovechando la ocasión, os traemos las impresiones del título para aquellos que no tuvieron la oportunidad de jugarlo.

Tras escoger el personaje teníamos un pequeño tutorial en el que nos enseñaban a usar los controles seguidos de una sencilla partida contra la máquina para ponerlos en práctica. Después de eso, ya estábamos preparados para el modo multijugador. El juego nos mostraba un menú con muchas opciones (Grand Prix, Versus…) de la que solo podíamos escoger el modo “fiesta”. En esta opción, nos metían en una sala con otros jugadores y nos iban emparejando aleatoriamente para las batallas, eligiendo también de manera aleatoria el tipo de encuentro (individual, por parejas, baloncesto… Incluso había un modo en el que hacías equipo con otras dos personas para enfrentarse a un jefe controlado por la cpu y bastante duro de pelar).

Esta pequeña prueba de una hora sirve para hacerse una idea general del juego de cara a decidir si comprarlo en su lanzamiento, algo que sin duda los jugadores agradecerán. Una de las primeras cosas que se podían comprobar era que, al contrario de lo que mucha gente podía llegar a pensar (yo incluido) el juego ofrece más cosas que ser simplemente un juego de lucha. Si bien esa es su esencia, el hecho de que haya modos como el del baloncesto, en el que tienes que marcar canastas con tu propio rival, o el de tiro al blanco, en el que tienes que intentar romper más dianas que el rival a la vez que esquivas los puños de este, aporta un toque de frescura que evita que te parezcan todas las batallas iguales.

Otro aspecto a comentar son los controles. Los JoyCon están bastante bien aprovechados, y aunque los controles sean bastante intuitivos, el control de movimiento hace que tengas muchas maneras de usarlos. Me sorprendí bastante (además de comprobar que tengo una puntería pésima) al descubrir que podía controlar el avance del puñetazo de una manera muy precisa, cambiando la dirección al mínimo movimiento del mando. Por supuesto, el hecho de que también tuviese un modo sin sensor de movimiento es un buen punto, aunque pierde un poco la esencia principal del juego.

Sobre los personajes… Si bien se nota en ciertos aspectos la diferencia entre un luchador u otro (algún movimiento único, la forma de saltar) la forma de pelear es prácticamente la misma en todos. La única variación que presentaban es que a cada uno podíamos ponerle unos guantes con características concretas, que son los que realmente determinan la manera de jugar, pero en el juego completo, si a todos los boxeadores podemos ponerles todos los guantes, dará un poco igual el que usemos (aunque el hecho de que el público vaya cosplayeado de los personajes participantes es un detalle muy gracioso). Y los propios guantes, si bien se presentan muchos tipos, hay varios bastante similares entre sí. Las pequeñas diferencias entre unos y otros permiten personalizar nuestra forma de combatir de una manera más precisa, pero esto también limita las maneras de jugar que podrían darse si hubiese diferencias más notables.

Tras poder probar el título, al menos de manera personal puedo decir que ha aumentado mi interés hacia este. Si bien es demasiado pronto para decidir si merece la pena comprarse el juego o no, sí que se ha podido comprobar que no es simplemente una versión mejorada del boxeo de Wii Sports. De cara a la salida del juego, me pregunto qué acogida tendrá este entre el público: ¿tendrá el suficiente contenido para ser un buen juego que dé horas de diversión, o al contrario, los jugadores se cansarán de él pronto considerándolo repetitivo?

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David

1 Comment

  1. Rafa 08/06/2017 at 9:46 pm #
    A mi no me gustó lo que probé, la verdad. Me costaba hacerme con los controles, y no me gustaba en general el tempo o ritmo de las peleas. No sé muy bien explicarlo, la verdad, pero vamos, que no.

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