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Redescubriendo “For Honor”

Ayer me sobraba un poco de tiempo al final del día y, si bien estoy inmerso pasándome Mass Effect Andromeda o Persona 5, no tenía tanto tiempo así que decidí echar una partida rápida a “For Honor”. Desde que lo ví anunciado hace un par de años en el E3 su propuesta siempre me ha […]

Ayer me sobraba un poco de tiempo al final del día y, si bien estoy inmerso pasándome Mass Effect Andromeda o Persona 5, no tenía tanto tiempo así que decidí echar una partida rápida a “For Honor”. Desde que lo ví anunciado hace un par de años en el E3 su propuesta siempre me ha encantado: emulando el famoso programa “El guerrero más letal”, caballeros medievales, vikingos y samuráis se dan de tollinas en un universo ficticio para demostrar cual es el más asesino de todos los asesinos. Me lo pasé genial con el modo historia del juego, en el que vas completando pequeñas misiones donde vas alternando entre todos los típos de personajes que tiene el juego, de modo que tiene desde misiones de dar tollinacas gordas, a misiones de sigilo. Lo bueno que tiene el modo historia además es que te permite experimentar todas las facciones y le da a todo un contexto bastante chulo.

Siempre he sido muy reacio a los multijugadores online, y más en un mundo tan dominado por lo shooters, en los cuales apareces y el niño rata de turno te vuela la cabeza en un suspiro. No sé, nunca me lo paso bien, a mí me gusta que un videojuego me cuente una historia, no que me meta en un escenario cerrado y ¡hala! a matar.

Pero el caso es que ayer me dio por probar el multijugador de For Honor, y no sé si será porque ha perdido a la mayoría de su comunidad de jugadores. Pero me lo pasé bastante bien, está muy compensado y es muy entretenido. Una curiosidad que te das cuenta al principio es que una de las maneras de ganar en For Honor es tener el menor honor posible. En todo momento hay espabilados esperando hacerte caer en trampas o precipicios, pero conforme le pillas la onda la curva de desarrollo de tu personaje es bastane satisfactoria.

Tiene tres modos, un VS que acaba convirtiéndose en un juego de lucha a piedra papel o tijera, un 2 VS 2 que es una reyerta de bar en toda regla. Pero el que de verdad se disfruta es una especia de conquista 4 contra 4 en la que tienes que ir conquistando tres zonas y matando enemigos a lo Dynasty Warriors, conforme se ha avanzado lo suficiente el equipo contrario no puede reaparecer y hay que eliminarlo. Es muy satisfactorio y al final se acaban igualando tus victorias con tus derrotas.

Es una lástima que haya perdido tal cantidad de jugadores, ya que ahora la mayoría de juegos a no ser que peguen muy fuerte se convierten en una moda pasajera, un poco como la peli del mes y demás. Pero quizás si rescatáis ese juego que teníais en la estantería os llevaréis una sorpresa.

  1. Coincido con lo de que la gran mayoría de los juegos se hayan convertido en algo tan pasajero de cara al público, incluso los más punteros. Me acuerdo cuando, en tiempos de la PsOne o PS2, la gente se podía tirar hablando del mismo juego durante meses: Incluso en los últimos años de la máquina, todavía se jugaba, y habalaba (tanto en prensa como entre usuarios), del Mario 64, del Ocarina, del Resident Evil, del primer Devil May Cry, Metal Gear Solid 2, o el Vice City (y si hablamos de la cube y el Smash, ni te cuento): el hecho de que saliesen secuelas u otros títulos no hacía a estos menos válidos. Ahora parece que hay una moda por estar jugando siempre a la novedad fugaz que enseñe el youtuber de turno, descartando todo lo anterior.

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