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Juegos majetes: World’s Scariest Police Chases

Jugando a policías y ladrones

Vivimos hoy en un mundo de opiniones muy polarizadas. Los aficionados, al hacer comentarios en internet, son incapaces de encontrar una postura intermedia entre “juegazo del siglo” y “churro infumable”. En estos días de lo digital, los juegos vienen y van. Auténticos triple A son tirados por tierra en las valoraciones de Steam al más mínimo defecto, no hablemos ya de producciones más modestas.
Desconozco si los fans eran antes más conformistas, pero en la época de los videoclubs, las revistas en papel y los discos de demos, muchos títulos de serie B contaban con una oportunidad al compartir espacio editorial y físico con los grandes (en lugar de un fugaz momento en la portada de un medio digital). Si bien las portadas las acaparaban juegos como Ocarina of Time o Metal Gear Solid, el formato de la prensa escrita nos daba reviews de una página o mínimo una columna que nos daban a conocer cosas como Hard Edge, Tombi, C-12, Ehrgeiz, Bishi Bashi Special… Sin ser la epítome de sus géneros, resultaban simpáticos, nos divertían dentro de su humilde sinceridad. No los condenabamos con cruel indiferencia porque, ¡qué demonios! estaban majetes.
Uno de esos juegos era World’s Scariest Police Chases.

Noche de Impacto

Driver logró capturar el relámpago el la botella que suponían sus trepidantes persecuciones de coches en 3D. No muchos juegos lograron replicar la fórmula. Estaba el también simpático The Italian Job, o Midtown Madness. Sin duda el que más éxito tuvo fue GTA3, al adaptar su esquema jugable cambiando la vista cenital de los títulos de PsOne por la libertad que otorgaba la perspectiva 3d del título de Reflections (hasta el punto de desterrarlo del género al dejarlo obsoleto). Apenas unos meses antes del laureado juego de Rockstar, nos llegaba la propuesta de Activision: Adaptar el programa de la Fox en el que se veían grabaciones de persecuciones policiales a alta velocidad con un narrador de fondo, que se emitía en Antena 3 bajo nombres como Impacto Total.

Así, el impronunciable World’s Scariest Police Chases se convierte, en cierto modo, en la antítesis de Driver. En lugar de jugar como miembros del hampa cometiendo crímenes, aquí nuestra misión es detenerlos, perseguir a los criminales a los mandos de nuestro coche patrulla. Como policías de la ficticia ciudad de Ashland, nos embarcamos en una serie de misiones en las que perseguimos a los malos, de forma similar a los dos juegos arcade Chase HQ de Taito, pero con la libertad del mundo abierto que supone la ciudad.

El juego se divide en dos grandes modos: El modo Free Patrol, en el que elegimos un punto de partida (la comisaría, la gasolinera…) y un vehículo, y salimos a las calles a la caza de criminales, y el Pursuit Mode, una campaña en la que iremos afrontando misiones de lo más variado. Tras superar una serie de pruebas de conducción y tiro (porque en este juego nuestra compañera puede disparar su arma de fuego por la ventanilla) en las que demostraremos que tenemos lo que hay que tener para el trabajo policial, el juego nos manda una serie de cometidos. Empezaremos por cosas sencillas, como dar el alto a un conductor que se ha pasado de copas y está zizagueando en una zona residencial, para pasar a cosas más serias, como ir de paisano en vehículos camuflados (como taxis, por ejemplo) y seguir a sospechosos de tráfico de drogas manteniendo la distancia y sin hacer nada sospechoso para evitar ser descubiertos (misiones estas que resultan la mar de divertidas), escoltar ambulancias a través del tráfico, ayudar a artificieros a hacer su trabajo llevándolos hasta las bombas, o pasar ya a cosas más extremas, como detener a un conductor de autobus que, tras perder su empleo, enfurece y secuestra un autobus lleno de inocentes, o la disparatada misión en la que tenemos que detener tanques estando nosotros armados con ¡un bazooka!

“¡A todas las unidades!”

Para detener a los vehículos sospechosos el juego nos muestra dos barras: una azul de presión policial, la cual se llena si insistimos en nuestra persecución al sospechoso hasta que se rinde a las autoridades, y otra roja, que se llena con la destrucción del vehículo huído. Esto se puede lograr mediante las clásicas embestidas, o usando nuestro arsenal, aunque solo podremos hacer uso de las armas de fuego si nos autorizan a ello, ya que en algunas misiones, como las de vehículos secuestrados, puede haber civiles que resulten dañados.
Aunque no todo es perseguir y disparar: a veces los criminales arrojan pruebas incriminatorias por la ventanilla, como maletines o armas. Una vez arrestados, debemos ir rápidamente al punto donde las lanzaron para recuperarlas.

Además de esto, las misiones se pueden jugar tanto solo como a dobles con un amigo: uno conduce y otro dispara. Para un solo jugador la mira tiene una especie de lock on si pulsamos arriba o abajo en el d-pad, pero si jugamos a dobles nuestro amigo puede hacer puntería con total libertad. Añadir también que algunas misiones pueden cambiar ligeramente dependiendo de lo bien que lo hagamos. En una de ellas, agentes están siendo tiroteados y necesitan apoyo. Si llegamos muy rápido, nos informarán por radio de que no ha habido bajas. Si llegamos algo más tarde, uno o más compañeros habrán caído. Si cumplimos ciertas condiciones desbloquearemos extras en el menú de bonus, como más vehículos, armas para usar en el modo free patrol, o cosas tan disparatadas como un modo hippie, antigravedad o modo halloween.

El peso de la ley

Todo esto está gestionado con un acabado gráfico bastante encomiable para tratarse de los humildes circuitos de la 32 bits de Sony. Aunque solo hay una ciudad, esta es muy variada, contando con varios barrios como el centro, Chinatown, la zona industrial, autopistas, incluso ciertas zonas campo a través. Las calles no se repiten y se muestran creibles, con cambios de rasante, trazados en curva, pasos elevados, túneles, vallas… Los edificios se solapan de forma orgánica, con formas variadas y huyendo de esa estructura tan de “caja pintada” de los Driver, a los cuales llega a superar a nivel gráfico. La distancia de dibujado es mayor e incluso tiene un sistema de LOD que hace que lo que está más lejos gane en detalle de geometría y texturas cuando se acerca, teniendo siempre un horizonte delante y evitando así el pop-in de otros títulos de PlayStation.

El tiempo es variable y se puede escoger entre infinidad de horas del día y condiciones climatológicas. La lluvia cuenta con partículas y se permite virguerías tales como que no haya lluvia dentro de los túneles, que la veamos en la boca de los mismos cuando nos acercamos, y que una vez estemos a la intemperie las gotas de lluvia vayan más hacia la cámara conforme mayor sea nuestra velocidad. De noche los faros de los coches se reflejan en el asfalto mojado y los relámpagos de las tormentas iluminan el cielo.
Tras las misiones podemos ver un replay que nos ofrecerá la acción desde distintos ángulos de cámara, incluendo una subjetiva en la que está el detalle de ver los dos asteriscos intermitentes que indican en la “grabación” que la sirena está encendida, o ángulos de cámara que imitan los defectos de las cámaras de vigilancia de circuito cerrado.

No todo iba a ser positivo: El juego está exclusivamente en inglés. La banda sonora solo comprende el tema del menú, ya que durante el juego no hay música de fondo, y aunque al principio de cada misión se nos cuenta la situación con la narración de John Bunnell (al parecer, el narrador del programa de televisión que inspira el juego), con chascarrillos made in antena 3 al final de cada una del estilo de “este amigo de la propiedad ajena va a pasar a ser la propiedad de alguien… en prisión”, el imitar el formato televisivo, con situaciones no relacionadas, hace que la campaña se convierta en una serie de misiones sin nexo de unión entre ellas, sin trama alguna. También se acusa algo de simpleza general, ya que aunque el juego nos da muchos vehículos a desbloquear y armas a utilizar, se echan de menos más modos de juego que exploten las situaciones que se nos plantean solo una vez en las misiones: estaría bien contar con más circuitos contrareloj de la policía, un modo incógnito, supervivencia al estilo Driver, escolta… cosas que pasan una vez en la campaña y que podrían dar más jugo como minijuegos adicionales.

Aún así, el juego sigue siendo notable y divertido. Si quiera por poder jugar a dobles con un amigo, alternando entre conductor y tirador, para pasar un rato persiguiendo criminales en el modo libre, merece la pena darle una oportunidad.

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