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Review: Star wars Pinball VR

“¡Únete a mí, y juntos dominaremos esta partida!”

Desde shooters a juegos de estrategia, psasndo por juegos de lucha y hasta de baile, la saga de la Guerra de las Galaxias ha estado representada en multitud de géneros de videojuegos. Era solo cuestión de tiempo por tanto que la franquicia tuviese sus escarceos con el mundo del Pinball, no solo el de las pantallas planas, sino también en la realidad virtual.
Aunque nunca he sido un jugador muy ávido de pinballs, sí que he llegado a echar alguna partida en las mesas de ya extintos recreativos, y como todo hijo de vecino he disfrutado de las representaciones de estas máquinas en PC y consolas, desde “Pokemon Pinball” con su motor de vibración en el cartucho hasta el estrafalario “The Pinball of the Dead”. ¿Qué mejor forma de estrenarse en VR en el género que de la mano de Star Wars?

Zen Studios no es ninguna novata del género, teniendo excelentes representantes tanto en formato normal como VR, y ese saber hacer se traslada a “Star Wars Pinball VR”.
El juego cuenta con ocho mesas diferentes, siendo dos de ellas (The Mandalorian y Classic Collectibles) exclusivas de este juego, viniendo las demás (Rogue One, las tres de la trilogía clásica, Rebels y Masters of the Force) provenientes de su título ya publicado “Star Wars Pinball”.
Pudiera parecer que el juego tiene poco que ofrecer con respecto a su variante “2D”, pero nada más lejos de la verdad: las mesas están llenas de detalles que cobran vida en VR, y es estupendo poder ver despegar naves en miniatura de las mismas, o ver cómo partes de la mesa reaccionan y se mueven conforme jugamos.

“Te gané esa nave límpiamente, ¿recuerdas?”

Podemos jugar con las mesas de la manera tradicional, de pie delante de ellas (algunos jugadores recomiendan usar una mesa o el respaldo de una silla para apoyarse y ayudar a la inmersión), o desde una serie de perspectivas que nos meten, literalmente, dentro de la mesa. Estos nuevos ángulos de cámara son muy espectaculares, si bien no resultan necesariamente los más adecuados para jugar.
En el modo “tradicional”, por la propia naturaleza de juego con una mesa de pinball es absolutamente imperativo mirar hacia abajo. Esto no es un problema en las PSVR, que se apoyan por igual en toda la cabeza, pero nos consta que los jugadores de Oculus pueden necesitar el empleo opcional de correas aftermarket si van a jugar sesiones muy prolongadas, ya que el reparto de peso en estos headsets hace que se vayan un poquito hacia adelante, auqnue no es nada que rompa la inmersión.

Tenemos dos modos diferentes a los que jugar: un modo arcade “normal y corriente” (es preciso matizar esto de “normal”) y un modo “historia” en el que vamos completando una serie de misiones cortas de unos 5 minutos de duración. Estas misiones van desde los típicos “alcanza una determinada puntuación”, hasta jugar con una cantidad determinada de bolas, pero luego se van abriendo a cosas más disparatadas. Estas misiones nos permitirán desbloquear objetos para nuestra fancueva (de la que ahora hablaremos)

El modo arcade tiene como objeto aguantar el mayor tiempo posible y alcanzar la mejor puntuación, pero de vez en cuando la marquesina de las máquinas nos indicará con los LEDs misiones alternativas que, al igual que en el modo historia, irán desde lo rutinario hasta lo absurdo.

Cada equis tiempo y al cumplir una serie de condiciones, se desbloquearán eventos especiales que nos sacarán de la partida y nos propondrán retos especiales: Luchar contra Darth Vader sable en mano, combates de naves, o un divertido reto en The Mandalorian en el que tenemos que abatir a tiros a los mercenarios de cartonpiedra que salen por las puertas de una cantina al estilo “Wild Gunman”.

Tanto estos retos como el juego con las bolas en las propias mesas se juegan con el Dual Shock 4. Y si bien para operar los flippers resulta ideal (y también podemos meterle “meneos” a la mesa con el stick derecho, bajo la potencial sanción si nos pasamos de rosca), alguno de estos minijuegos es un poco más complicado de entender las primeras veces, pudiendo ser necesario desbloquearlos de nuevo para pillarles el truco.

Alrededor de las propias mesas se despliega un festival de distracciones en forma de navecitas volando y personajes de la franquicia haciendo cucamonas. Es verdadermanete difícil concentrarse en la partida mientras Grogu (el popular “baby Yoda”) se intenta subir a la mesa, o mientras Darth Vader y Luke Skywalker la emprenden a espadazos con alguna que otra voltereta mortal alrededor de nosotros.
La presentación del título es bastante buena: las mesas tienen el mismo nivel de detalle y calidad que sus equivalentes 2D, si bien la claridad de imagen, aunque suficiente, podría haberse exprimido un poco más, algo que esperamos se solvente en PS4 pro y PS5 en el futuro.
Hay algún fallo aquí y allá, a veces al salir de eventos especiales el juego nos situa apartados de la mesa, teniendo que usar el método de “centrado” de la cámara universal de los juegos de PSVR (mantener options pulsado unos segundos). La mesa del Imperio Contraataca tambien tiene un nivel de audio por encima de las otras. Estos y otros pequeños fallos esperamos se puedan solventar en un futuro pediante parches, pero no son nada que haga el título injugable ni mucho menos.

El apartado sonoro esta a la altura de lo esperable en un juego de la franquicia, con unos efectos de sonido espectaculares y muy bien utilizados. Si bien la máquina de pinball hará los ruidos propios y esperables de las bolas rodando y el accionamiento de los resortes, hay algunos efectos de Star wars que están empleados con mucho acierto, como el mesmerizante sonido entre cristal y metal de los escudos gungan al ser impactados por láseres, aquí usado en algunas mesas como el efecto de algunos rebotadores.
También dispondremos de una extensa librería de temas musicales de la saga para desbloquear y tocar en nuestra gramola R2, una de las piezas estrella de nuestra fancueva.

“¿Qué hay en la cueva?” “Sólo lo que lleves contigo”

Aunque el grueso del juego son las propias mesas de Pinball en sí, esta fancueva es el otro aspecto del juego es igualmente interesante, instalada en un impresionante sótano que podemos decorar con figuritas, cascos, naves, estatuas a tamaño real de nuestros personajes favoritos o pósters. Por este espacio podemos movernos con total libertad (y full locomotion, lo cual no deja de ser un plus, en especial agravio comparativo con Squadrons y su limitación a teletransportarse a una serie de ubicaciones fijas). La cueva es totalmente personalizable, y el plus de poder desbloquear artículos nuevos que colocar y examinar se convierte en todo un incentivo para lograr cumplir con los objetivos de cada una de las mesas, las cuales son fáciles de jugar pero difíciles de dominar.

“Pinball en VR” puede no parecer de entrada la idea más excitante para un juego de realidad virtual, pero “Star Wars Pinball VR” cumple con creces en las cotas de inmersión, diversión, y contenido, con un precio por el cual ocho mesas completas mas toda una galería de desbloqueables se antojan todo un caramelo. Puede que no goze de la espectacularidad de Squadrons o Vader Inmortal, pero sabe ganarse al jugador con esa sensación de coleccionismo, las visitas a los antiguos recreativos y la caza de hi-score más vintage.

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